La trampa que ocultan las Pymes

¿Empresario?

Estas muy lejos de poder definirte así.

Te forjaste tu propia cárcel a través de tus rutinas

Te molesta esta afirmación, pues sólo has de reafirmarla con los resultados que estás obteniendo. ¿El precio que pagas, el tiempo que inviertes y el esfuerzo que realizas se corresponde con los resultados que obtienes? Sí tu respuesta es sí, entonces corrijo mi afirmación. Muy a mi pesar me encuentro con muchos nos, demasiados.

Es precisamente a lo que me dedico, convertir, transformar buenos trabajadores en empresarios, son muchas las personas que conozco que sabiendo trabajar bien, un día decidieron montar su propio negocio y dejar de trabajar para otros. ¡Ya! por que una empresa es solo trabajar bien. Esto me duele profundamente, he visto a familias arruinarse y lo que es peor arrastrar a hermanos y padres en la caída.

Empresa; la capacidad de crear riqueza a través de la comercialización de un producto/servicio que cubra las necesidades del publico al que se dirige. Sencillo, ¿verdad? Tal vez hace 50 años, pues con trabajo duro y esfuerzo se podía generar rendimientos favorables. Hoy son de gran ayuda pero apenas sirven para cambiar el dinero de manos.

Acabas convirtiéndote en un molino de dinero para otros y tú solo ves pasar el ansiado fruto del dinero, pagas y crees que en unos años tus deudas se habrán acabado y en ese momento te tocará recibir a ti los rendimientos de tu esfuerzo y dedicación. Si llevas años con negocio propio, sabes que esto es solo una fantasía. Tu empresa es como una hucha rota, se traga todo el dinero que inviertas en ella y además las administraciones ayuda de forma ejemplar a que esto sea así.

No te equivoques, salir de esta ratonera es posible aunque no es fácil, todo está hecho para que no pares e inviertas tu energía en sacar el día a día. ¿Quién se detiene a mirar detenidamente lo que produce tu trabajo? ¿Quién hace las preguntas para que tus márgenes mejoren? ¿Quién piensa que su equipo puede convertirse en su mejor aliado en lugar de ser un problema multiplicado por el numero de personas que tengas?

Convertirte en empresario pasa por colgar el mono de trabajo o el delantal como tuve que hacer yo. No vale todo, identificar donde eres mejor que tu competencia, saber venderlo con valor, para no degradar el margen, emplear los mínimos recursos posibles en su gestión y motivar a tu equipo para que sean ellos los que hagan el trabajo de la mejor forma posible, en el menor tiempo y con el mínimo esfuerzo. Eso comenzaría acercarte a lo que es un Empresario.

Capacidades que tal vez has ido desarrollando con la acumulación de fracasos. Es una forma de aprender o como dicen algunos unas veces se gana y otras se aprende. Sí, estoy de acuerdo, pero volvemos a obviar lo más importante tu tiempo. Van pasando los años, y por supuesto que llevas 50€ en el bolsillo para disfrutar de una comida con la familia o tal vez con los amigos. Pero no te engañes ya no tienes 25 años y el reloj sigue en marcha y lo más importante detrás de ti viene tu familia. ¿Has pensado lo que le estás dejando a ellos? ¿Quieres que aprendan como lo has hecho tu? No me lo creo.

El sistema ha ido devorando el margen de tu negocio desde el interior de forma constante y sin apenas hacer ruido, en los años 80 se pagaban prestamos a la banca con intereses por encima del 18% y aun quedaba para generar crecimiento. Hoy son pocos los negocio que juegan con márgenes por encima del 8%, y soy muy generoso con esta cifra.

Llega la hora de que tomes una nueva decisión, ¿quieres seguir con las rutinas que tienes o quieres saber cómo puedes obtener resultados distintos con herramientas que te permitan anticiparte al resultado?

Familias Empresarias es un proyecto que nace de una pregunta, ¿puede tu empresa trabajar para ti y tu familia en los tiempos actuales?

Pues en algunos casos no, pero en otros muchos la respuesta es un SI mayúsculo. Para lo cual hemos creado el programa “Ojo de Halcón” una visión 360º de tu empresa que podrás obtener en apenas 5 semanas.

Problemas y oportunidades encerrados en la misma caja de sastre esperando que los saques a la luz y los mires de frente. Es hora de abrir las puertas, ventanas y levantar las alfombras para mirar a la cara que se está comiendo la rentabilidad de tu empresa.

Puedes contactar a través de mi con el grupo Familias Empresarias, donde evaluaremos tu caso de forma personalizada.

Es la hora de que te conviertas en el empresario que un día creíste podías llegar a ser.

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